Durante 63 años me trajo flores… pero lo que encontré después de su muerte me dejó sin palabras.

Sólo con fines ilustrativos

Al terminar, vi un pequeño sobre escondido detrás del soporte. Dentro estaba la última carta de Robert:

“Mi querida Daisy,

Quería darte algo que no pudieras rechazar ni discutir. Algo solo para ti.

Este piano es tuyo ahora. Este estudio es tuyo. Vuelve a tocar, mi amor.

Y sepan que aunque me haya ido, todavía estoy aquí, en cada nota, en cada acorde, en cada canción.

Te amé desde el momento en que te vi en la biblioteca de la universidad con partituras bajo el brazo. Te amé cuando tenías 20 años y cuando tenías 80. Te amaré por siempre.

Siempre tuyo, Robert.”

Ahora voy al estudio dos veces por semana. A veces toco, a veces escucho sus grabaciones. Mi hija vino una vez y le puse una grabación de Robert. Me costaba un poco tocarla; el ritmo no era perfecto, pero estaba llena de amor. Lloró al escucharla.

La semana pasada grabé mi primera pieza en 60 años. Mis manos ya no son ágiles y cometí errores, pero la terminé. La titulé “Para Robert” y la puse en el estante junto a la suya.

Ahora estamos juntos de nuevo, de la única manera que importa.

Durante 63 años, me regaló flores. Y desde el más allá, me devolvió el sueño que creía perdido.

Fuente: amomama.com

Nota: Esta historia es una obra de ficción inspirada en hechos reales. Se han alterado nombres, personajes y detalles. Cualquier parecido es pura coincidencia. El autor y la editorial no se responsabilizan de la exactitud, la responsabilidad ni la interpretación de la información. Todas las imágenes son solo para fines ilustrativos.

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