¿Qué sigue?
De pie allí, exhausta, sosteniendo a mi recién nacido, me di cuenta de algo importante:
No se trataba solo de una puerta.
Se trataba de control, dignidad y el futuro de mi hijo.
Y desde ese momento en adelante…
Dejé de ser la mujer que lo toleraba todo.
Me convertí en la mujer que documentaba todo… y que actuaba.